Té, Caliente, Hierbas, Melisa

Muchas hierbas pueden fortalecer y mejorar de forma segura los sistemas del cuerpo, incluyendo la mente y la memoria. La mayoría de las hierbas tienen pocos efectos secundarios, pero hay que leer las etiquetas, ya que algunas no deben tomarse si se detectan riesgos específicos para la salud.

Ayuda a base de hierbas

Algunas hierbas ayudan a potenciar la memoria mejorando la circulación de la sangre a través de la mente, mientras que otras trabajan para garantizar que el cerebro tenga mucho oxígeno. La mente necesita 20% del oxígeno que consume todo el cuerpo para que los procesos mentales funcionen correctamente y para evitar la falta de concentración y el vértigo. Algunos aumentan la energía, nuestro sistema inmunitario y el metabolismo. Lo consiguen combatiendo los radicales libres, que son sustancias químicas que también se sabe que aceleran el desarrollo del cáncer y las enfermedades cardiovasculares. He aquí algunos de los que se recomiendan habitualmente.

    • Huperzina A - Este compuesto producido a partir de la planta Huperzia serrata ha demostrado en estudios que potencia la memoria tanto en la enfermedad vascular como en la de Alzheimer.
    • Bálsamo de limón - Mejora la función cognitiva.
    • Ginseng - Mejora la memoria y la agudeza mental.
    • Gotu Kola - Induce a la claridad de pensamiento, reduce la ansiedad y la tensión.
    • Paja de avena - Ayuda a mejorar la capacidad de concentración tanto en adultos como en niños.
    • Rosemary - Mejora la memoria y la concentración.
    • Sage - Ayuda a potenciar la memoria.
    • Bálsamo - Título oficial Melissa officinalis, también ayudará a mejorar la memoria.

Sobre el Ginkgo biloba

Aunque mucha gente cree que el Ginkgo biloba es una hierba poderosa para mejorar la memoria y prevenir la enfermedad de Alzheimer y la demencia, los estudios han mostrado resultados en ambos extremos del espectro. En un estudio controlado aleatorio, 3069 voluntarios de 75 años o más con una cognición normal fueron divididos en un grupo que recibió dos dosis diarias de 120 mg de Ginkgo biloba y otro que recibió un placebo (DeKosky et al., 2008). El análisis se llevó a cabo durante un periodo de 6 años, y 246 de los individuos que recibieron el placebo y 277 de los que obtuvieron el Ginkgo biloba desarrollaron demencia o enfermedad de Alzheimer al final del análisis, lo que indica que no fue útil para reducir la tasa de incidencia general de demencia o enfermedad de Alzheimer. Paul Solomon, et al. (2002) informó sobre otro análisis de 219 personas mayores de 60 años que también se dividieron en dos grupos, uno de los cuales tomó Ginkgo biloba y otro un placebo. Este estudio duró 6 meses y sugirió que no había ningún beneficio cuantificable por tomar Ginkgo biloba.

Otros estudios sobre el Ginkgo biloba, sin embargo, han informado de resultados similares a los de los medicamentos prescritos actualmente, como la tacrina o el donepezilo, que suelen recetarse a los enfermos de Alzheimer (Perry et al., 1998). Algunos investigadores piensan que las discrepancias entre los estudios pueden ser consecuencia del tipo de individuos seleccionados y que la raza y la salud general, además de otras cosas, pueden haber contribuido a las diferentes consecuencias. Es posible que los individuos que toman Ginkgo biloba desarrollen una tolerancia al mismo, explicando así por qué los estudios más prolongados no revelan ninguna mejora de la memoria, ya que podría funcionar sólo durante un breve periodo de tiempo.

Alternativas

Hay muchas más hierbas que fueron consideradas durante siglos para ayudar a mejorar la memoria, y cada día se hacen más investigaciones para determinar cuáles serían las más útiles con los menores efectos secundarios. Es importante mantenerse informado, ya que cada día se encuentra nueva información sobre cómo mantener nuestros cuerpos y cerebros sanos. Cada día se encuentran datos científicos relacionados con la memoria y la salud mental, y con un número significativo de la población mundial que llega a la edad avanzada, este tipo de investigación es mucho más urgente que nunca.

Conclusión

Si está bajo atención médica, es conveniente que consulte a su médico antes de modificar o añadir algo a su dieta diaria, ya que algunos de los alimentos, suplementos y hierbas mencionados anteriormente pueden no ser recomendables para determinadas afecciones, o pueden responder con medicamentos recetados. Su médico puede ayudarle a decidir qué es lo mejor para su bienestar y su estilo de vida, y puede sugerirle los cambios que más le beneficien. Los cambios drásticos y repentinos en la dieta pueden provocar problemas gastrointestinales, por lo que hay que ir despacio y de forma gradual hasta alcanzar el objetivo que se persigue, tomando cantidades más pequeñas al principio y aumentándolas en un periodo de tiempo.