Aceite de hígado de bacalao junto con espadín.

Cuando se mencionan las palabras grasas y aceites, las personas preocupadas por la salud tienden a salir corriendo. Lo que no entienden es que hay grasas buenas y grasas malas. Evitar por completo la ingesta de grasas y aceites sería realmente perjudicial -en lugar de beneficioso- para su propia salud.

Sobre el aceite de pescado

Los ácidos grasos esenciales deberían formar siempre parte de nuestra dieta diaria; sin ellos, estamos un paso más cerca de nuestra desaparición. Los ácidos grasos esenciales se dividen en dos familias: los AGE omega-6 y los AGE omega-3.

Aunque las diferencias entre ambos grupos de ácidos grasos esenciales son muy pequeñas, los estudios han demostrado que un consumo excesivo de AGE omega-6 puede provocar inflamación, coagulación de la sangre y desarrollo de tumores. La gran noticia, sin embargo, es que lo contrario ocurre con los AGE omega-3. Los AGE omega-6 se encuentran en los aceites vegetales, mientras que los AGE omega-3 se encuentran en los aceites de pescado, entre otros alimentos.

Omega-6 vs. Omega-3

Médicos y científicos coinciden en que la razón del aumento de los casos de enfermedades cardiovasculares, hipertensión o presión arterial alta, obesidad, diabetes, envejecimiento prematuro y ciertos tipos de cáncer no es otra que una ingesta desequilibrada de AGE omega-3 y omega-6.

Como ya se ha dicho, los AGE omega-6 se encuentran en los aceites vegetales. Esto incluye, pero no se limita, al aceite de maíz y al de soja, cada uno de los cuales contiene altos niveles de ácido linoleico. Por otro lado, los AGE omega-3 están disponibles también en el plancton marino y en los aceites de nuez y linaza. Es importante saber que los pescados grasos y los aceites de pescado contienen ácido eicosapentaenoico (EPA) y ácido docosahexaenoico (DHA), ácidos grasos que se ha observado que aportan muchos beneficios al cuerpo humano. A principios de la década de 1970, una investigación sobre los esquimales de Groenlandia demostró que una de las razones importantes por las que rara vez sufren dolencias cardíacas se debe a su dieta rica en grasas (compuesta principalmente por pescado).

Los dos ácidos grasos esenciales, EPA y DHA, también son valiosos para prevenir la aterosclerosis, los ataques cardíacos, la depresión y varios tipos de cáncer. Los alimentos complementados con aceite de pescado también han demostrado ser útiles para tratar dolencias como la artritis reumatoide, la diabetes, la enfermedad de Raynaud y la colitis ulcerosa.

Otros beneficios del aceite de pescado

Hay muchas más enfermedades y situaciones en las que la ingestión de aceite de pescado ha demostrado ser significativamente beneficiosa.

Cómo hacer más saludable el corazón

El centro es indiscutiblemente la parte principal de nuestro cuerpo y con un corazón poco saludable significa tener que pasar por una vida algo limitada. Naturalmente, nos conviene mantener el corazón contento y sano y una forma de hacerlo es consumir alimentos que tengan aceite de pescado.

En Atenas (Grecia), por ejemplo, se realizó un estudio para revelar si existía una conexión directa entre una dieta rica en pescado y la inflamación de los vasos sanguíneos. Los resultados demostraron que los que comían más pescado que los demás tenían un menor grado de proteína C reactiva e interleucina 6, variables que se utilizan generalmente para cuantificar la probabilidad de inflamación de los vasos sanguíneos. Estos beneficios se mantuvieron incluso cuando se tuvieron en cuenta los numerosos peligros asociados a una dieta alta en pescado.

Peces para crecer más alto

En Perth (Australia), una investigación ha demostrado que el consumo de pescado puede servir para combatir la obesidad y la hipertensión. Los investigadores han descubierto que una dieta para adelgazar que contenga una cantidad regular de consumo de pescado puede ser muy útil para reducir la presión arterial y mejorar la tolerancia a la glucosa.

Para combatir el asma

Las personas que padecen problemas respiratorios como el asma son normalmente percibidas como poco aptas y poco saludables. Ahora deberían estar muy contentos de saber que determinados estudios han demostrado los beneficios del aceite de pescado para las personas con asma. Las estadísticas revelan que aproximadamente entre el 20 y el 25 por ciento de los niños sufren actualmente uno u otro tipo de asma en una etapa concreta de su vida. Y ciertas evidencias muestran una dieta normal de comidas con alto contenido de ácido linoleico como la razón de ello.

Los investigadores llevaron a cabo un estudio exponiendo a varios niños a una dieta rica en pescado, mientras que otros siguieron con su dieta normal. Los resultados demostraron que los participantes que comían más pescado eran menos propensos a sufrir ataques de asma y también podían respirar más fácilmente.

Palabra final

Nada es bueno cuando se consume o se utiliza demasiado, pero evitar por completo un tipo de alimento concreto también es perjudicial. Pregunte a su nutricionista por la cantidad de pescado ideal para su edad y estado de salud.