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Como sabe cualquiera que haya estudiado el zen, tratar de definirlo es como intentar atrapar un pez con las manos desnudas. Se retuerce al instante entre las palmas de las manos y se escapa. Cuanto más lo buscas, más difícil es encontrarlo.

¿Qué es el Zen?

Bueno, el Zen es... Lo siento, no es tan sencillo. Decir que el Zen es libertad, fluidez o perfección es un comienzo. Pero decir que el Zen es la manifestación de la luna en un arroyo de montaña, sólo nos deja rascándonos la cabeza. El Zen es aquí y ahora. El zen es el momento de la presencia. Es acción sin pensamiento. Es pensamiento y acto como uno. Es la acción antes de la reacción. El zen es el zen. ...aunque sé que no es útil.

Los orígenes del Zen se basan en la antigua filosofía china. El término chino para el Zen es ch'an. En sánscrito, la antigua lengua de la India, es dhyana, que puede interpretarse aproximadamente como alma humana pura. Se puede concebir como la integración de estas facetas dispares del ser en un ser completo y divino. El zen fue finalmente llevado a Japón, donde fue elaborado y "perfeccionado" por los samuráis japoneses. Es la base del código del Bushido, el camino del guerrero. A los samuráis, que vivían su vida en el filo de la espada y podían morir en cualquier momento, se les enseñaba a concentrarse y sumergirse en el aquí y ahora para entrar en contacto con el núcleo básico de su ser. Esto les ayudaba a desarrollar los poderes de concentración, autocontrol, tranquilidad y conciencia. Si abordaban cada batalla como si fuera la última, serían capaces de poseer cada parte del ser a su disposición.

El zen en sí mismo no tiene ningún concepto. No es meditación. No es pensar. No es no-pensar. No es algo que entiendas. Es simplemente algo que eres. Practicar el zen es vivir plena y completamente, no en el pasado ni en el futuro, sino aquí y ahora. El Zen es, en realidad, la manifestación de la luna en un arroyo de montaña. No se mueve, sólo pasa el agua. El Zen implica un elemento contemplativo y místico en la práctica del autodescubrimiento. El zen permite, y de hecho fomenta, una investigación más profunda del ser individual.

¿Qué es el yoga?

Pasemos ahora a hablar del yoga. El yoga se originó en la India. La palabra "Yoga" deriva de la raíz sánscrita yug que significa unir y dirigir la atención. Es la unión del cuerpo y la mente humana con nuestra naturaleza espiritual. También es la unión del individuo con el Espíritu Universal. Es tanto el objetivo como el camino para ver esa meta. En su forma más básica, el Yoga es cualquier práctica que pueda hacer que sus profesionales se vuelvan hacia dentro para descubrir y experimentar su naturaleza espiritual. Al hacer esto, tienen la capacidad de impactar más allá de ellos mismos. Cuando uno puede llevar su propio cuerpo, mente y alma a la salud y la estabilidad, entonces podría llevar la salud y la armonía a los que le rodean e incluso al planeta en su conjunto.

En Occidente, se suele pensar que el yoga es un ejercicio puramente físico. Pero, en realidad, es mucho más profundo que eso. En ocasiones, en el estudio del yoga, el cuerpo se compara con un templo. El yoga enseña a tratar todo el cuerpo con reverencia para proporcionar al espíritu o al alma un lugar único para vivir y florecer. Aunque esta descripción es muy cierta, es lamentablemente inadecuada. El yoga es toda una filosofía de vida. Es mental, además de física, psicológica y espiritual. Enseña la disciplina ética y la manera correcta de interactuar dentro de una sociedad. Además, enseña una manera de volverse hacia dentro y explorar el núcleo interno del ser. Hay muchas técnicas únicas para practicar el yoga. Algunas se ocupan principalmente de las posturas físicas vivas, mientras que otras se concentran sobre todo en los ejercicios de respiración. En otras, las técnicas de Yoga se dedican a cantar, leer o adorar. Por último, hay algunas que se centran en la meditación profunda para ayudar a aportar una sensación de paz y calma a la vida cotidiana.

La filosofía subyacente del yoga es la de la totalidad, la totalidad dentro de la persona y la totalidad en la conexión de la persona con el mundo. Cuando hay coordinación entre el cuerpo, la mente y el alma, la totalidad se vuelve sagrada. No "sagrada" en el sentido religioso tradicional, sino más bien una conexión con la parte divina que existe en nuestro interior. El saludo convencional del Yoga "namaste" significa literalmente "lo divino dentro de mí saluda a lo divino en ti". En pocas palabras, el Yoga consiste en aprovechar todas las facetas de la presencia individual y crear una unidad interior. A mayor escala, cualquier práctica o disciplina religiosa que ayude a las personas a despertar y a darse cuenta de su conexión con algo más grande y profundo que su presencia personal puede considerarse una especie de práctica de Yoga.

Esto nos lleva al Zen Yoga. El Yoga Zen es un sistema holístico que combina todas las partes de tu ser satisfaciendo las necesidades básicas de salud corporal, claridad mental y paz espiritual. Es una disciplina espiritual enorme y profunda.

Es Zen y es Yoga

La piedra angular del Zen Yoga son los ejercicios de estiramiento y respiración tranquilos de las tradiciones yóguicas de la India. Promueve ir a tu propio ritmo y simplemente hacer lo que es mejor para ti. Todo el mundo es diferente. Tenemos todos los tamaños y formas. Aprender cómo funciona tu cuerpo es de extrema importancia. El yoga zen también puede basarse en la respiración energizada y la doctrina de los cambios del Qigong chino (a veces escrito Chi Kung) y el Tai Chi. El Qigong es la antigua práctica china de ejercicios de respiración que llena el cuerpo de energía rica en oxígeno y sangre. El Tai Chi se describe como una meditación en movimiento. Sus elegantes y fluidos movimientos fomentan el flujo de energía. El yoga zen también incorpora la calma psicológica que se consigue con la meditación zen. Aprender a calmar los innumerables pensamientos que siempre compiten por la atención dentro de la mente nos permite pensar con más claridad y con mayor perspicacia. Pero, sin duda, el Yoga Zen es mucho más que un conjunto de ejercicios físicos. A través de la integración del cuerpo, la mente y el alma, el Zen Yoga crea flexibilidad, salud, energía y paz mental.

La velocidad de la vida moderna se distingue por una acción social y económica febril. Creamos estrés en nuestro día a día, ya que nuestra concentración es nuestra energía se ve mermada. El ejercicio queda relegado a un segundo plano porque estamos muy ocupados con todas las demás cosas que exigen nuestra atención. El yoga zen intenta invertir este flujo.

Sus beneficios incluyen:

- Alivio del estrés
- Aumento de la fuerza de voluntad
- Mejora de la concentración
- Mejora el flujo sanguíneo y la liberación de toxinas e impurezas en el cuerpo
- Tonificación y fortalecimiento de los músculos
- Atención plena
- Un sueño más reparador

Y lo que es más importante, al equilibrar las técnicas adecuadas y eficaces de respiración, movimiento y relajación profunda, podemos tomar conciencia y aprender a acceder a la energía pura del mundo, conocida como Chi o Prana.

La práctica del Zen Yoga no pretende ser un ejercicio físico agresivo o riguroso. Por el contrario, intenta desafiarte a realizar tu potencial extendiéndote, respirando y moviéndote a tu propio ritmo. No hay comparaciones con lo bien que otras personas pueden hacer los ejercicios. Si lo haces lo mejor posible, es la mejor manera de hacerlo. No es una competición. No es un concurso. Es sólo una forma de sentirse mejor, de ser feliz y saludable, y de disfrutar de la vida al máximo. En lo más profundo de cada uno de nosotros se encuentra la posibilidad de la perfección. Este potencial es de naturaleza religiosa y con frecuencia se ve obstruido o desplazado por los problemas a los que nos enfrentamos en la vida. El Zen Yoga ofrece la oportunidad de conocer la naturaleza espiritual y darle la nutrición que necesita para crecer y florecer. El Zen Yoga no trata de lo que no se puede hacer. Ha sido diseñado para que esté disponible para cualquier persona, independientemente de su nivel de condición física o de mejora espiritual. El reto más importante viene del interior. La mayoría de nosotros buscamos más de la vida. Desgraciadamente, la propia vida se interpone con frecuencia en nuestra búsqueda. El Yoga Zen ofrece la oportunidad de conocerse a sí mismo. . para sentirse feliz, sano y vivo.